Blogia

| inquietud |

El boom en esta época de los gimnasios

Llevaba un tiempo sin escribir nada, pensaba que me había quedado sin nada que contar (demasiado pronto, teniendo en cuenta el poco tiempo que hace que empecé este blog). Sin embargo, esta misma tarde, mientras que estaba en el gimnasio, tras darme cuenta del aluvión de gente que ha aparecido en las últimas semanas, me he dado cuenta de que me apetecía escribir sobre ello.

Hablo desde la perspectiva de alguien que va regularmente al gimnasio durante todo el año y que practica bastante deporte, por lo que mi visión quizá está ligeramente distorsionada debido a que mis motivaciones son muy distintas a las de toda la gente que piensa que en 2 meses se va a producir el milagro. Porque de eso quiero hablar, de la INQUIETUD que le entra a la gente cuando ve que se acerca el verano (aquí en el hemisferio norte) y su cuerpo no acaba de parecerse del todo al de las revistas de moda.

Curioso, porque durante todo el año oigo los típicos comentarios de "ya son ganas de ir al ginasio con el día que hace", "¿a estas horas te vas a machacarte?"... y ahora las frases se transforman en "¿sabes que voy a tu gimnasio?", "llevo un mes y no me noto nada", "yo creo que me lo voy a dejar porque no me veo los efectos". Vamos a ver, vamos a ver... ¿pero de verdad toda esta nueva oleada de cuerpos ansiosos de metamorfearse piensa que levantando dos mancuernas durante 3 semanas se consigue el cuerpo de Brad Pitt o de Angelina Jolie?

A mi no me molestan, muy al contrario, son caras nuevas que contrastan con la de los sufridores de toda la temporada. Pero me preocupa que la gente considere el deporte como una forma de conseguir acercarse al ideal de belleza impuesto por la sociedad, y no como una manera de mantenerse sano.

Si tú eres de los que llevas pocas semanas en el gimnasio pensando en el verano, te voy a ser más sincero que tus monitores o el de la recepción de tu gym... no vas a notar mejoras significativas, pero el gimnasio sí, sobre todo a nivel económico. El año que viene apúntate antes y verás cómo triunfas en las playas dentro de un año. Aunque siempre cabe la posibilidad de que te hayas apuntado para ligar... es otra opción, de la que ahora que lo pienso hablaré en un próximo post sobre "el ligoteo en los gyms".

Tranquilidad...

Os cuento...

Hoy he tenido el placer de poder comer con mi buena amiga Elena, además de con otra gente. Tenemos una relación muy especial, aunque desde ya aclaro que no tenemos ningún tipo de interés mutuo dado nuestra amplia diferencia de edad y otras muchas cuestiones que hacen imposible que tengamos una relación.

Especial. Sí, especial porque es una de las pocas personas que entienden perfectamente qué siente alguien que tuvo que asumir que el amor de su vida desaparecía para siempre, que decidía tomar un camino distinto y que por tanto te abocaba a un nuevo mundo que hasta el momento ni hubieras imaginado. Sí, alguien a quien también un día dejaron.

Yo diría que la conversación con Elena ha sido el detonante definitivo para que me decidiera a abordar la empresa diaria de plasmar en este blog muchos pensamientos que siento la necesidad de expresar. Y el tema central de la conversación ha sido precisamente la antítesis del título de este espacio: la tranquilidad.

¿Qué nos sucede? A pesar de que uno sea capaz de reconducir su vida, volver a triunfar en el trabajo, sentirse agusto consigo mismo, disfrutando de la independencia, de apreciar el cariño de los amigos, emprendiendo nuevos retos que ilusionan... a pesar de todo eso, ¿por qué no estamos tranquilos?. Es curioso, porque los dos hemos coincidido en que la frase que más acabamos pronunciando cuando nos desahogamos es "Yo sólo quiero tranquilidad".

¿Por qué no podemos evitar sentir en el fondo cierto desasosiego? ¿Por qué no te acabas de sentir completo? ¿Tan importante es volver a sentir el amor o esperar cierta justicia divina? Es curioso, porque me da la sensación de que somos muchos los que hemos conseguido convertir la desesperación en tristeza, la tristeza en inquietud, la inquietud en actos que nos llevan hacia algún lado... pero en el fondo no podemos impedir sentir desasosiego... por eso "sólo queremos tranquilidad".

Movido por la inquietud

Como el propio título indica, este blog está principalmente motivado por uno de los sentimientos más comunes y cotidianos de los humanos: la inquietud.

Preferiría que la gente no pensara en términos exclusivamente negativos acerca de dicha palabra, quizá sería un error. No quiero decir con ello que el sentimiento no tenga su parte negativa, pero, al menos es mi forma de interpretarlo, dicha sensación tiene en el fondo una necesidad de cambio, de catarsis que a veces tiene como resultado emprender y afrontar desafíos que de otra manera quizá ni nos habríamos planteado.

Valga como ejemplo este blog, en el cual tendrán cabida todas aquellas cosas cotidianas que provocan sentimientos similares o que se benefician de él. Estáis todos invitados a formar parte de este rincón virtual donde reflexionar, emprender, actuar, meditar, desahogarse, derrumbarse, levantarse, regocijarse es sólo cuestión del día y la hora a la que nos decidamos intervenir.

Puesto que soy de las personas que opina que el anonimato, en un mundo cada vez más globalizado y bajo control, es uno de los valores estrellas de Internet porque permite a la gente expresarse con una sinceridad impropia del mundo "real", todos mis artículos contendrán nombres ficticios para no desvelar la identidad ni de la persona que escribe este blog ni de las que componen su círculo cercano.

Bienvenidos a todos.